Ilustración · 2022 – 2026
Bitácora
Los cuadernos. Dibujo del natural a lápiz, sin encargo detrás y sin que tengan que llegar a ninguna parte: un cráneo de caballo, un barbudito paramuno mirado por los cuatro costados, un colibrí dibujado a rapidógrafo y pintado después en acuarela.
Trabajo personal, sin encargo.
Grafito, rapidógrafo y acuarela sobre papel
Hecho conLápiz de grafito·Rapidógrafo·Acuarela
Las láminas
Lo que hay dentro de la pieza, de cerca.
El colibrí dos veces: arriba a rapidógrafo, abajo en acuarela, con las pruebas de color al lado «El barbudito paramuno», de frente y de perfil El mismo barbudito, con las alas abiertas
Lo que observé
Aquí no hay una idea que ilustrar. Hay un animal y hay que mirarlo hasta entenderlo: cómo se encajan los huesos del cráneo, cómo se montan las plumas del cuello sobre las del pecho, hacia dónde apuntan las del ala cuando se abre. Eso no se inventa, se copia despacio.
Lo que investigué
El grafito deja decidir el volumen con la presión de la mano: se aprieta y oscurece. El rapidógrafo no: da una sola línea, siempre del mismo grosor y siempre igual de negra, así que el volumen hay que construirlo con cuántas líneas se ponen y hacia dónde van. El colibrí de arriba está hecho así, todo a plumilla. Y en esa misma hoja se ve el paso que suele quedar escondido: al lado de la acuarela está la tira donde se probaron los colores antes de tocar el dibujo bueno.
Lo que aprendí
Que esto es la base de todo lo demás. Las ilustraciones digitales que hay en este sitio salen de aquí, de haber dibujado antes el bicho de verdad. Estas páginas no son el borrador de nada: son el sitio donde se aprende a mirar.
