Libros · 2022
Álbum de Lucy Alejandra Caycedo Murillo, «Chiqui»
Chiqui soy yo con unos ocho años. Un álbum familiar hecho a mano: fotografías de la infancia pasadas a cianotipia sobre tela, cosidas y bordadas. Lo hice llevando el duelo de mi tío, que fue como mi padre simbólico, y buscando entender quiénes son mis abuelitos.
Parte de «Guardo Amor, también», una investigación sobre el amor y la memoria que se expuso junto a otros dos libros míos, uno de ellos «Azul recuerdos». Exposición colectiva con curaduría de Noah Rueda Garnica.
Libro de artista: cianotipia sobre tela, bordado y encuadernación copta
Hecho conCianotipia·Photoshop·Procreate·Bordado a mano
Las láminas
Lo que hay dentro de la pieza, de cerca.
La cubierta bordada, hecha sobre el respaldo de la tapa de un álbum El libro montado en la sala Detalle de una página El texto de sala de «Guardo Amor, también» «Azul recuerdos» en el montaje, con los demás libros alrededor
Lo que observé
Empezó como una obsesión por entender quiénes son mis abuelitos, y por lo mucho que extraño los recuerdos de mi abuelita: ya no recuerdo su rostro al cerrar los ojos. Por eso empecé a hacer estas imágenes. Al final los recuerdos no son en blanco y negro, sino en una gama tonal de azules.
Lo que investigué
Cianotipia sobre lienzo de algodón, a base de prueba y error: tiempos de exposición, lavado, cómo se comporta la emulsión en una tela que después hay que coser. Lo único digital fue preparar las fotografías antes de convertirlas en negativos. La cubierta y la contracubierta están hechas sobre el respaldo de la tapa de un álbum, y la encuadernación es copta, que permite abrir el libro del todo sin forzar el lomo.
Lo que aprendí
Que el recuerdo se toca. La tela me recuerda a mi abuelita, que era costurera con máquina de coser, y mi relación con la tela siempre ha sido muy cercana; los hilos van sueltos porque cada recuerdo y cada significado se sigue desvaneciendo. Las frases que aparecen son fragmentos de lo que le diría a ella. El proyecto ha tenido varios momentos —hubo cartas contadas en audio, como si mi abuelita fuera a escucharlas— y tomó un año y medio desde la investigación hasta la exposición.
